lunes, 14 de noviembre de 2016

Crear un entorno para la motivación musical (II parte)

"Cuéntame y lo olvido. Enséñame y lo recuerdo. Involúcrame y lo aprendo."

Me gusta mucho esta frase. Por eso, el entorno es algo necesario. Un entorno es algo en lo que estás involucrado, formas parte de él, vives en él.

Siguiendo la entrada "Crear un entorno para la motivación musical (I parte)", estas son mis ideas para crear un entorno favorable al aprendizaje musical:


4) El niño es el profe. Dejar que sea el niño el que nos enseñe. En el caso de que nuestro hijo toque un instrumento que no conocemos, esta idea puede ayudar mucho. En vez de utilizar su instrumento bien, hagámoslo mal. En efecto, lo tenemos que hacer más o menos mal, sin que parezca una burla o se note demasiado. Esto estimula al niño a darnos una lección. Dónde esta la cuerda La, cómo era tal ritmo, cómo se coge el arco, etc. Mi hijo está empeñado en enseñarme a tocar el violín y me explica al detalle muchas cosas. Yo trato de aprender sin demasiado éxito y así sigue siendo el mejor de la casa tocando el violín. Cuando intentas enseñar a alguien, clasificas mejor la información que tienes para poder explicarla mejor. Es un buen truco para aprender, muy conocido. También funciona con la música.

5) Animar en positivo. Nuestros hijos no están vinculados con su profesor de instrumento tan emocionalmente como lo están con nosotros, sus padres. Nuestra labor como padres es animarles siempre y sorprendernos por lo bien que lo hacen. Valoramos así sus esfuerzos y logros.

6) Juegos musicales. En las colas o cuando nos toca esperar en el dentista o el médico, nos divertimos cantando las notas, hacemos escalas y arpegios cantando. Yo canto una melodía y él canta otra a modo de respuesta. Jugamos a saltar con ritmos.  Cada escalón es una nota de la escala de do (ascendente do-re-mi-fa-sol-la-si-do, descendente: do-si-la-sol-fa-mi-re-do). Las esperas ya no son lo mismo cuando hacemos juegos musicales. No hace falta papel ni lápiz, todo se hace con el cuerpo y con la voz. En otro post hablaré sobre diversos juegos musicales "para ascensor" (que se pueden hacer rápido en cualquier lugar).
En la foto, subiendo la escalera cantando.





7) Improvisar. Dejar que el niño toque lo que quiera. A veces no quieren tocar porque no quieren enfrentarse a esa difícil partitura, o bien porque desean sentirse libres de hacer su propia música. Empezar una sesión de práctica improvisando puede ser muy satisfactorio para tener una motivación para empezar un ensayo. Que disfrute de los sonidos del instrumento aunque no sean los "oficiales". Ahora no hay nada oficial, se ponen cadenas en el piano, se tocan platillos con el arco, se mezclan sonidos sintetizados con acústicos. El panorama sonoro es muy creativo. En una improvisación el mundo del sonido está en sus manos y no podemos cortarle las alas. Cuando un niño improvisa, practica mucho más de lo que le han pedido. Se le pasa el tiempo volando, hace giros inesperados, escalas o arpegios que no estaban en la partitura. Melodías insólitas. Por unos instantes es el dueño y señor de su propio mundo creativo.



En la foto, escribiendo en partitura, las improvisaciones que hace mi hijo. (Así él percibe que mamá le da la importancia que tiene). Si no sabes escribir música, grábalas con una grabadora o en vídeo y clasifícalas por día en el ordenador, de forma que pueda escucharlas él por fechas.

8) Contacto con herramientas electrónicas de producción musical

Hace unos días, mi hijo de cinco años se acercó para ver qué estaba haciendo. Le dije que necesitaba tiempo para trabajar y que jugara con sus cosas cerca de mí. Entonces me preguntó: "¿En qué trabajas? Quiero ver qué estás haciendo, me interesa mucho tu trabajo."

Estoy creando un software para enseñar a los niños pequeños a tocar el piano y justamente en ese momento estaba editando música con el programa Cubase y Audacity.
Me pareció que podía ser una bonita ocasión para que conociera la edición musical digital, o bien para que sepa "qué hace mamá tantas horas delante del ordenador". Así que le mostré cómo editaba música.

Fue fascinante verle vivamente interesado en cómo se escribe una partitura con el ordenador y cómo suena después, cambiándole los instrumentos a voluntad. Le tuve que dejar el teclado y el ratón y estuvo retocando algunas notas. No me imaginé que iba a poder entender algo que parece complejo, pero que no lo debe de ser tanto. En las fotos: 
1) Las pistas en Cubase: las barras azules representan la longitud y altura de las notas. Mi hijo estuvo jugando a acortar la duración de las barras y subirlas y bajarlas. Veíamos luego la partitura y relacionábamos una cosa con otra. Escuchábamos inmediatamente el efecto de sus cambios. Muy divertido.
2) La partitura es la representación clásica de dos de las pistas anteriores.
3) La forma de onda de un acorde de Lam con cuerda (violín, viola y violonchelo) en el programa gratuito Audacity.




Además de conceptos musicales clásicos como duración de las notas, tempo, etc., también puede visualizar conceptos de ingeniería del sonido como amplitud de onda, frecuencia, filtros, etc., jugar con ellos y ver su efecto sonoro.

El próximo día continuaré con esta lista de mis Top Diez para la creación de un entorno para la motivación musical.





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