lunes, 7 de noviembre de 2016

Crear un entorno para la motivación musical (I parte)


“Nacemos motivados al aprendizaje.”

Yo soy músico, pianista y profesora de música.

El entorno familiar donde me crié favoreció una motivación propia hacia la práctica de un instrumento. Por ello quiero comentar cómo crear un entorno en casa que favorezca la motivación musical natural que tienen los niños. El hecho de que se eduque en casa hace que la exposición a la música (y a otras cosas, pero hoy sólo hablaré de la música) sea mayor que la que tendría en el colegio.



(Zona musical del cuarto de juegos, abajo, al alcance de la mano y la vista)

De mi experiencia personal de niña y de mi experiencia como profesora posteriormente, he aprendido que:

-Cuando un niño es muy pequeño generalmente son sus padres los que dan el primer impulso para que el niño estudie música y son ellos los que crean un entorno favorable.

-Cuando el niño improvisa o compone con su instrumento, desarrolla su técnica, su creatividad y su musicalidad. Y además, encuentra un motivo propio fantástico para tocar: hacer su música, expresarse a sí mismo.

-Cuando admiras a alguien y quieres ser como él, ves dónde estás, ves cuánto te queda y puede ser un factor motivador. Tener referentes cerca (conocer músicos) es muy motivador.

Un niño es un ser enorme, donde todo es posible

Tocar un instrumento requiere de práctica constante y si es posible diaria. Un niño pequeño no está preparado para eso. Digo que no está preparado, porque un niño es un ser enorme, donde todo es posible.  Igual está un día ensimismado con los dinosaurios, como otro está con los minerales, otro es el día de los experimentos y así sucesivamente. Generalmente un niño no tiene consciencia del paso del tiempo. No sabe si han pasado uno, dos o siete días. Cualquier día anterior es ayer. Por lo tanto, puede que no repita su práctica todos los días. Cuando quieres recordar, ha pasado una semana y no ha cogido el instrumento. Así pues, un adulto debe poner las condiciones ideales en su entorno para favorecerlo.

Por tanto, ¿qué ocurre cuando tenemos un niño pequeño y queremos propiciar una práctica diaria? Tenemos que saber que somos los padres los que estamos decidiendo por él (el asunto de la práctica diaria) y por tanto asumir la responsabilidad de crear ese entorno.

No se trata de forzar, sino de eliminar interferencias. Y permitir que siga siendo un juego.

Él quiere tocar, le gusta, pero tiene muchos estímulos en casa y en su ciudad luchando por la misma atención: ordenadores, tablets, juguetes, papel y tijeras, la cocina, el parque, la biblioteca, los amigos…

Allá van mis top diez para crear un entorno musical y que he usado con mi hijo (que empezó con cuatro años el violín).



TOP DIEZ CÓMO CREAR UN ENTORNO MUSICAL 


1) La música es un juego. 

Los niños aprenden disfrutando exclusivamente, por lo que cualquier cosa debe ser divertida o interesante. Mi hijo coge un lápiz, un palo o cualquier cosa para experimentar la   postura del violín. Esto es divertido. Las notas pueden tener nombres completos (lo explicaré en otro post) y las partituras pueden ser más vistosas (también lo explicaré en otro post). En las fotos, “tocando el violín” con objetos que encontró por ahí.




2) Tocar con otros niños.

Las clases colectivas son además un motivo para disfrutar de la música en un entorno lúdico. Son tremendamente divertidas, si el profesor sabe sacarle el partido. Más adelante, lo ideal es que participe en un pequeño grupo u orquesta. La música se convierte así en un medio más para la socialización y la colaboración con otros para el trabajo en equipo. Además, practicará más si sabe que va a tocar con o delante de otros niños.




3) Tener instrumentos visibles todo el día.

Si pasa el día en el salón, el violín está encima de la mesa. Si pasa el día en la cocina, el violín está en la cocina. Conocí a un niño que tenía el chelo siempre sacado de la funda y apoyado en el sofá del salón, delante de la tele. Si el instrumento está fuera de su funda se ve más, también corre peligro de ser golpeado, pero asumimos el riesgo a cambio de un precioso beneficio. Si el niño toca el piano, dejar partituras por toda la casa, cambiándolas de sitio, en los lugares donde él suele estar. Las partituras deben ser infantiles, tener dibujitos, muchos colores y ser muy alegres (hablaré de esto en otro post). En nuestro caso, además tenemos instrumentos de todo tipo por todas partes. En  su cuarto de juegos tiene instrumentos de percusión y de viento que puede experimentar solo. En el salón tenemos una guitarra, un setar, una tronera y un djembé. A veces tocamos cualquiera de ellos. Al ser tan pequeños, no siempre empiezan con el instrumento que definitivamente les gustará. Por eso es imprescindible que conozcan otros.



En un próximo post, hablaré de cómo invitar al niño a acercarse al instrumento, cómo hacer ese momento agradable, cómo los juegos musicales y la improvisación deben ser parte de su día a día y más ideas sobre cómo crear un entorno para la motivación musical.


2 comentarios:

  1. Me encanta! Nosotras tambien prcticamos 'todos' los dias y realmente hay que saber llevarlo. Hay dias que lo hago mejor que otros pero me gustan tus sugerencias.

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  2. Gracias Raquel, me ha gustado mucho esta entrada. Espero con ganas las siguientes! :)

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