lunes, 31 de octubre de 2016

Descubriendo los planetas

El verano pasado descubrimos los planetas. Cenábamos al aire libre, y podíamos ver Marte y otros planetas a simple vista, y como no había mucha contaminación lumínica, ¡Marte se veía rojo de verdad! A mí esto es algo que me sorprendió. Creo que era la primera vez que lo veía tan claramente rojo.
Desde entonces, C de 5 años y D de 3, han mostrado un gran interés por los planetas. Así que, manos a la obra: buscamos información de cada planeta en internet, libros en inglés (el idioma en el que les habla mamá) y en español, documentales, hicimos un cohete espacial, y cada uno se ha hecho su propio sistema solar. Lo hemos dibujado muchas veces. A D le encanta dibujar las tormentas de Júpiter. Otras veces lo hemos construido con diversos materiales, con piedras que hemos encontrado en la playa, o cartulina.
A lo largo de todo el verano hemos observado también las distintas fases de la luna. Nos hicimos un cuadernillo con fotos de la luna en cada fase, y cuando nos íbamos a dar un paseo por la noche, sacábamos el cuadernillo e identificábamos la fase en la que se encontraba la luna.

Esta vez dividimos una cartulina negra en dos tiras largas y recortaron el sol con goma eva amarilla. D necesitó un poquito de ayuda para poder dibujar y recortar una D para hacer medio sol, pero aparte de eso, el proyecto fue suyo desde el principio. 

Para hacer el espacio estrellado, cogieron un cepillo de dientes viejo y tempera blanca. Mojaron el cepillo en la pintura, y salpicaron la cartulina (y de nuestros cuerpos). También lo extendieron en algunas partes de la cartulina, para hacer un cometa con su cola. Era hora de dejarlo secar, pero la impaciencia hizo que se les ocurriera ir a por un abanico para acelerar el secado. 


También imprimimos cada planeta con su nombre en inglés, los colorearon, recortaron uno a uno, y pegaron en la cartulina.


A continuación, para aprender como orbitan los planetas, cogimos plastilina, canicas y moldes redondos para hacer tartas.
Aplastaron el trocito de plastilina para simular el sol, y lo pegaron en medio del molde. Metieron la canica en el molde, y ¡a hacerla girar alrededor del sol! Les divirtió muchísimo.


Su interés continúa, y seguimos buscando información poquito a poco, y asimilándola mediante juegos.


domingo, 30 de octubre de 2016

Quedada en El Parque El Soto de Móstoles

   


     6 familias. 7 adultos y 9 niños. El pasado viernes nos reunimos en el parque de El Soto de Mostoles para pasar el día juntos. Tras varios días de lluvia regresó el sol. Hizo un día precioso.
     Los niños no pararon de charlar, comer, jugar, correr, reír, compartir, aprender... Los mayores también.
     Algunos nos pusimos cara. Socializamos y los peques socializaron...
     Algunos niños decidieron ir disfrazados, otros no. Unos niños decidieron maquillarse, otros no. Hicimos pintacaras, dimos de comer pan a los patos y quien quiso se bañó.
     El tiempo, el sol, la buena compañía, el parque, el estanque, los patos... Todo nos acompañó para hacernos muy agradable la reunión.
     Seguiremos encontrándonos.

   






























sábado, 29 de octubre de 2016

MI LLEGADA AL HOMESCHOOLING



Hola soy DGS, tengo casi 11 años y os voy a contar un poco como hemos llegado al Homeschooling.



En el primer colegio que fuimos... bueno, lo primero, seguro que tengo alguna falta de ortografía, así que os pido perdón si hay alguna.
Como iba diciendo, al primer colegio que fuimos no aprendíamos con juegos ni nada por el estilo, aprendíamos trabajando, con deberes, con obligaciones aburridas para casa, y lo peor eran los deberes. Que si tenias que escribir una historia de lo que te dijeran, que si tenias que dibujar unas flores ( o cualquier cosa que LOS PROFESORES te dijeran ) todo ABURRIDO :(



Mis padres decidieron cambiarme de colegio a los 6 años, por que no le gustaba la forma en la que nos educaban, primero fui yo y a las pocas semanas mi hermano, era un cole que trabajanban por proyectos. Y a mis padres les parecia adecuado para mi hermano y para mi.
Allí estábamos perfectamente excepto por una cosa, después del comedor teníamos otras 2 horas de clase, pasaron los días y por mayoría de votos de los padres quitaron las horas extras y estuvimos con el horario normal, ahí es cuando empezaron otros problemas, me empezaron a dar dolores de cabeza continuamente, y eso no era todo, se metían conmigo, cuando estaba jugando con la pelota los niños mayores me la quitaban, me insultaban, y pasaba dos cosas, o me la colaban, o me la lanzaban en los huevos. Mi madre vio que ahí estaba peor que en el otro lado así que nos mudamos otra vez a la sierra de Madrid a un pueblo donde nos escolarizo. Ahí los niños eran peores, los profesores no hacían nada por evitar que se metieran contigo, en ese colegio tuve mis tres primeros partes, estuve dos años  ahí e hice 3º y 4º (en cuarto curso fue cuando me llevé los 3 partes).



.Llegaron las vacaciones y mi madre decidió que no podía mas, así que nos volvimos a mudar, regresamos a mi casa, antes estabamos de alquiler, mis padres decidieron que debíamos hacer Homeschooling. Y ahora estoy aquí, en casa , aprendiendo felizmente y escribiendo ésto, bueno, ésta es mi pequeña historia. 


Mas adelante os contare las cosas que voy haciendo en casa. 


Nos vamos leyendo.

     
                                                                   

viernes, 28 de octubre de 2016

Taller de educación financiera



Propusimos repetir el taller de educación financiera que hicimos hace ya unos 3 años y que tuvo bastante éxito entre los niños del grupo. Enseguida se formó un grupo de niños de entre 7 y 14 años dispuesto a aprenderlo todo sobre el dinero, la riqueza y las finanzas. Una de las cosas que más nos gustan del homeschooling es, precisamente, el poder hacer actividades con niños de otras edades, relacionarnos con gente de todo tipo y aprender unos de otros, independientemente de la edad que cada uno tenga.

El taller se realiza en cuatro sesiones de unas dos horas de duración cada una así que los jueves del mes de octubre nos reunimos para aprender jugando. En cada sesión hay uno o varios conceptos que queremos enseñarles pero no se los explicamos sino que los aprenden a través de un juego, prácticamente sin darse cuenta.

¿Por qué usamos dinero?
¿Quién decide qué billetes son válidos?
¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por las cosas y los servicios que necesitamos?
¿Existe un precio justo?
¿Queremos ser ricos? Y si es así ¿para qué?
¿Por qué en Zimbabwe tienen billetes de 100 trillones de dólares?
¿Cómo podemos conseguir cada vez más dinero trabajando cada vez menos?















Éstas son algunas de las preguntas que se plantean durante las sesiones. Ahora están muy intrigados porque les dijimos que podían hacerse millonarios con 20€...

Para no aburriros con la explicación sobre el taller os dejo estos vídeos que hicimos en las dos primeras sesiones.








martes, 25 de octubre de 2016

Tres Metáforas Engañosas

Este es un extracto del libro de John Holt, Learning All the Time (Aprendiendo todo el tiempo) que leí hace muchos años y me gustó mucho. Lo escribió en 1989, pero desgraciadamente, sigue bastante candente.
Lo comparto aquí en el caso que sea de interés para alguna familia empezando o pensando en una educación libre.


Más de lo que damos cuenta, lo que hacemos en nuestras vidas y nuestro trabajo está influido en gran medida por metáforas - imágenes en nuestras mentes sobre como funciona el mundo, o como debería hacerlo. A menudo estas imágenes son más reales que la realidad misma.
La educación reglada está gobernada y dominaba por tres metáforas en particular. Algunos educadores son conscientes en mayor o menor medida de que su trabajo está guiado por estas metáforas, otros no lo son en absoluto, e incluso hay los que enérgicamente niegan dicha influencia. Pero conscientes o no, estas metáforas han determinado y lo siguen determinando de forma decisiva lo que los profesores hacen en la escuela.

La primera metáfora presenta a la educación como una cadena de montaje en una planta de embotellado o fábrica conservera. Por las cintas transportadoras salen filas de envases vacíos de los diversas formas y tamaños. Junto a las cintas hay una serie de mecanismos que llenan de líquido, que controlan empleados de la fábrica. Según pasan los envases, estos trabajadores vierten diversas cantidades de diferentes asignaturas - lectura, ortografía, matemáticas, historia, ciencias - dentro de los envases.
Arriba, la dirección decide cuando los envases deben ser puestos en la cinta, cuanto tiempo deben estar, qué materias se los deben verter, a qué horas y qué se debe hacer cuando los envases con orificios (como botellas de gaseosa) parecen ser más pequeños que los otros, o parecen no tener orificios en absoluto.
Cuando discuto esta metáfora con profesores, muchos se ríen y parece que lo encuentran absurdo. Pero tan solo tenemos que leer las últimas series de propuestas de mejora de la enseñanza para ver la presencia de esta metáfora. En efecto, todos los informes oficiales dicen, debemos tener tantos años de idioma, tantos años de lenguaje, tantos años de matemáticas, tantos años de ciencias. En otras palabras, debemos verter lenguaje en estos envases durante cuatro años, matemáticas durante dos o tres, y así con todo. La presunción es que siempre que se vierte en el envase entrará en él y una vez dentro, allí permanecería.
Nadie parece hacerse le pregunta obvia: ¿cómo sucede que tantos envases, habiéndoles vertido tantas substancias durante tantos años, siguen saliendo vacíos de la fábrica?


A pesar de un siglo que demuestra lo contrario, los educadores se agarran a la idea de que la enseñanza produce aprendizaje, y por lo tanto, cuanto más estudio, más aprendizaje. Ninguno de los informes que he leído, ha suscitado preguntas serias sobre esta presunción. Si los estudiantes no saben lo suficiente, insistimos, es porque no hemos empezado a verter sobre ellos suficientemente pronto (que empiecen a los cuatro años) o no hemos vertido las materias adecuadas, o la cantidad suficiente (endurezcan el programa).

Una segunda metáfora muestra alumnos en una escuela como ratas en una jaula, siendo adiestradas para hacer algún tipo de truco, muy a menudo un truco que ninguna rata en la vida real tendría ningún sentido representar. Aquí se sienta la rata y al otro lado de la jaula hay una figura circular y otra triangular. Si la rata presiona la figura "correcta", la que el investigador quiere que presione, sale un bocado exquisito. Si la rata presiona la figura "incorrecta", la no deseada, recibe una descarga eléctrica.
Según John Goodlad de la Facultad de Educación de la Universidad de California en Los Angeles, esto es lo que casi todos los centros educativos eran a comienzos del siglo, y todavía es la educación hoy; tarea, bocado, descarga. En lugar de bocado y descarga, digamos palo y zanahoria o "refuerzo positivo" y "refuerzo negativo".
Los refuerzos positivos en las escuelas son las sonrisas de los profesores, medallas, sobresalientes, los primeros de clases y al final, conseguir plaza en una universidad de prestigio, buenos empleos, trabajos interesantes, dinero, y éxito.


Los refuerzos negativos son reprimendas, sarcasmo, desprecio, humillación, vergüenza, la risa de los otros alumnos, amenazas de fracaso, de quedarse atrás, de suspender. En el caso de muchos niños pobres, los refuerzos negativos incluyen el castigo físico. Al final de este proceso, está el ingreso en una universidad desprestigiada o ni siquiera eso, malos trabajos o ninguno, trabajos aburridos si los hay, dinero escaso o pobreza absoluta.

La tercera metáfora es, quizás, la más destructiva y peligrosa de todas. Describe una escuela como un hospital psiquiátrico, un centro médico. Colegios, buenos o malos, siempre han funcionado bajo la maravillosamente cómoda regla de que si hay aprendizaje, el colegio tiene todo el mérito ("Si Sabes Leer, Agradéceselo al Profesor") y cuando esto no sucede, los estudiantes tienen la culpa. La culpa se echaba claramente y sin tapujos. En una escuela privada de enseñanza elemental de alto prestigio, un profesor veterano decía lo siguiente: "Si los niños no aprenden lo que les enseñamos, es porque son vagos, desorganizados, o con problemas mentales", y todos salvo algunos pocos estaban de acuerdo.
Más recientemente, sin embargo, los docentes han encontrado otra explicación a la falta de aprendizaje: "problemas de aprendizaje". Esta explicación se puso de moda porque tenía algo para casi todos. Padres de clase media cargado de culpa con hijos que suspendían dejaron de preguntar, "En qué nos hemos equivocado?" Los expertos les decían "No habéis hecho nada mal, a vuestro hijo se le cruzan los cables". Gente irritada exigiendo a los colegios "pónganse manos a la obra y enseñen algo a mi hijo" se les solía decir "lo siento, no podemos hacer nada, tiene problemas de aprendizaje".
Niños con tan solo cinco o seis años, a menudo en los primeros días de clase, se les someten a constantes tests "para averiguar que es lo que sucede." A algunos niños sus profesores incluso les dicen que para eso son los tests. Una parte substancial de la pseudociéncia de la pedagogía está ahora compuesta de listas describiendo estas enfermedades, los tests que supuestamente las diagnostican y las actividades diseñadas para tratarlas pero casi nunca diseñadas para curar. La "investigación" detrás de estas etiquetas es sesgada y no demasiado persuasiva. Hace algunos años, en un gran congreso de especialistas en trastornos de aprendizaje, pregunté si alguien había oído, no hecho, tan sólo oído sobre algún investigación ligada a las llamadas discapacidades perceptuales con estrés. En una audiencia de unos 1.100 personas, se levantaron dos manos. Un hombre me habló entonces, el otro me dijo más tarde, sobre investigaciones que mostraban que cuando los estudiantes con supuestas discapacidades de aprendizaje agudos eran puestos en una situación de relativa ausencia de estrés, sus discapacidades desaparecían pronto.


Nuestra tercera metáfora, como las dos primeras, presenta una imagen falsa de la realidad. Los colegios asumen que los niños no están interesados en aprender y no se les da bien, que no aprenderán a menos que no les quede otro remedio, que no pueden aprender a menos que se les muestre como hacerlo y que el modo para hacerles aprender es dividir el material ordenado en una sucesión de pequeñas tareas que se han de aprender una a una, cada una con su correspondiente bocado o descarga. Y cuando este método no funciona, los colegios dan por sentado que hay algo que no va bien con los niños, algo que tienen que intentar diagnosticar y tratar.


Todas estas presunciones están equivocadas. Si uno empieza desde Chicago para ir a Boston, y piensa que Boston está exactamente al oeste de Chicago, cuanto más lejos vayas, más te alejarás de tu objetivo. Si tus presunciones están equivocadas, tus actos estarán equivocados y cuanto más lo intentas, peor te irá.

Un hecho fácilmente observable es que los niños están ansiosos de dar cuanto más sentido posible del mundo que les rodea y se les da de maravilla, hacerlo como lo hacen los científicos, creando conocimiento desde la experiencia. Los niños observan, se preguntan, encuentran, o hacen y después comprueban las respuestas a las preguntas que ellos se hacen a sí mismos. Cuando no se les impide hacer estas cosas, continúan haciéndolas y lo hacen cada vez mejor.



Por John Holt - "Learning All the Time"("Aprendiendo todo el tiempo")


Publicado en 1.989

Traducción de Juan Carlos Cercadillo Sanz.

domingo, 23 de octubre de 2016

Un mediodía de paseo.

Dío, a los 7 años, tiene ganas de saberlo todo. Pregunta a pregunta, busca y aprende.
Ayer íbamos a buscar setas en el Retiro. Aunque parece que en Madrid todo es prisa, artificio y hormigón, la naturaleza opina algo diferente, y donde no se busca, buscamos.
De camino ahí, en los jardines del Descubrimiento, Dío planta un olivo.


Esperábamos que vinieran otros niños a la aventura de las setas, pero la lluvia debió retraer a algunos, y además somos pocos en la ciudad. La mañana, sin embargo, se presentó abundante. A poco que haya sol, esta especie de polvos mágicos que son los hongos, revelan su esplendor. En sólo 10 minutos, allí junto a la puerta de Alcala, tomamos fotos de los hallazgos.









Los nombres latinos, la comestibilidad y demás, ya las veremos en otro momento, si surgen las preguntas. En ese momento, simplemente oteamos los prados. También vemos animales, como este bello pájaro carpintero, que, ajeno a nuestra presencia, busca alguna apetitosa lombriz, quizás para alimentar a sus hijos.



Miramos bajo las diversas plantas, ¿crecerá en el Retiro la seta del bambú? ¿Las hojas del gingko acogen aquí algún hongo curioso? ¿Y los arces de hojas de fuego, darán setas fogosas? La exploración del Extremo Oriente en Madrid nos lleva a cierto desencanto, y topamos con las ruinas de la ermita de san Pelayo, que fueron trasladadas aquí desde Ávila a comienzos del siglo XX. Es un lugar que conocemos, y en él se desarrollan algunos de los pensamientos históricos de Dío.




Ante las dudas acerca de qué iba aquí y qué falta allá en esta ermita, nos encaminamos al cercano museo arqueológico (MAN). Una vez en el museo, aunque nos entretenemos en tantos objetos maravillosos como hay, logramos dar con piezas de la época de la ermita. Dío identifica el símbolo de la flor cruzada, que está en las ruinas del Retiro, labrado en esta gigantesca pila bautismal.


O esta entrada a ningún lugar, que hace como que pretende atravesar, a escondidas de los celosos guardianes de sala.


¿Por qué ponían esas figuras terribles en las columnas, y los romanos no lo hacían? ¿Por qué las cosas romanas, que son anteriores, estaban mejor hechas? ¿Quién impidió que los bárbaros lo destruyeran todo? En la ermita del Retiro estuvo un tiempo enterrado san Isidoro de Sevilla, y de él hablamos a veces. Este prodigioso mago dejó escritas las Etimologías en su siglo VII, que fue la wikipedia del medievo, para cristianos y también para musulmanes. A través de san Isidoro se transmitieron los saberes de los siglos romanos, y así, cuando hay preguntas difíciles de responder sobre el tiempo antiguo, a veces recurrimos a él. Pero eso ya era por la tarde.

sábado, 22 de octubre de 2016

Sobre el Universo (Uniendo ciencia y arte)

En septiembre y lo que va de octubre, mis dos hijos (ambos de doce años) han estado repasando y/o estudiando sobre el Universo y el planeta Tierra.


Estas son algunas de las cosas que han estudiado: el origen del Universo; tamaños, distancias y unidades en astronomía (UA, años luz); el sistema solar (modelo geocéntrico /modelo heliocéntrico, estructura del sistema solar, planetas, etc.); la Tierra: sus componentes y sus movimientos; la Luna: fases lunares, eclipses y mareas; etc.

Las fases de la luna en el hemisferio norte y en el hemisferio sur.
Para cada noche saber la fase en la que se encontraba la Luna, imprimimos un calendario lunar del mes de octubre en el hemisferio norte; lo pusimos en la puerta de nuestro frigorífico, que es donde van a parar muchos de los trabajos, dibujos, etc. de mis hijos.


Han consultado algunos libros que sobre el Universo tenemos en casa y también han visto algunos documentales en internet. Y, en nuestro intento de unir manualidades-arte y ciencia, creando sinergias entre ambos "mundos", han hecho algunas actividades plásticas. Fue así como pintaron planetas rocosos y gaseosos, pintaron nebulosas con acuarelas (líquidas y en pastillas) y con témperas, e hicieron sencillas constelaciones en cartulina negra, entre otras actividades.

Planeta rocoso y planeta gaseoso.

En la siguiente imagen, están los dos pintando nebulosas imaginarias. Primero fijaron el papel de acuarela de grano muy grueso a la mesa de trabajo mediante cinta de carrocero, para que al humedecerlo no se arrugara. Luego de humedecido el papel, se pusieron manos a la obra con acuarelas y témperas, con pinceles, esponjas y pequeños cepillos para salpicar pintura.


R. pintó una nebulosa inspirándose en los "Pilares de la Creación":


Y ésta es la colorida nebulosa que pintó  J.:


El cielo ha estado muy nublado estos últimos días durante las noches, así que todavía no hemos podido ni siquiera intentar localizar algunas constelaciones. A la espera de cielos nocturnos despejados, han representado algunas constelaciones en cartulinas negras.


Aquí las constelaciones de Hydra (o Hidra) y de Orión:

Las estrellas son agujeros.

Luego les pusieron un foco de luz detrás y pudimos ver cómo brillaban sus estrellas, sobre todo las más grandes:




Un libro que nos gusta mucho en casa y que os recomendamos es El profesor Astro Cat y las fronteras del Espacio, que fue un regalo de una amiga. Es un libro magníficamente ilustrado recomendado para niños a partir de ocho años, aunque ya sabéis que esto es muy relativo, ya que mis hijos tienen doce y siguen disfrutando con él (¡y yo también, que tengo unos cuantos más!).

Cubiertas.
Ofrece información de manera muy sintética y rigurosa, y las ilustraciones de Ben Newman tienen un cierto aire de los años 70 del pasado siglo, que me encanta.

Dos páginas interiores, sobre viajes espaciales y el Apollo 11.

martes, 18 de octubre de 2016

PROTISTAS Y BACTERIAS



Este mes estamos con las bacterias y las protistas. Me aluciné el otro día cuando un alumno mío me dijo que en el cole solo pueden usar los microscopios dos veces al semestre....si tienen suerte! ¡Qué triste que los niños no tengan mas oportunidades de ver el mundo microscópico que nos rodea y de como juega un papel tan importante en nuestras vidas.
Hasta ahora hemos visto la cantidad de bacterias que viven en todo lo que tocamos en la casa y hemos comparado objetos usados todos los días para ver cual lleva mas bacterias. 
Aquí Adri (12) está preparando unas placas de Petri con algas antes de meter muestras de objetos como del retrete, del móvil, puertas, boca de niño versus gato, mando a distancia, etc etc.
Resulta que el teclado del ordenador después de una semana muestra mas crecimiento de bacterias!! Mas que el baño, bocas y todo combinado!!...uff!

 



Hemos visto cómo se duplican las protistas de agua sucia. Ha sido impresionante ver ciliados, paramecium, flagelados, algas, diatomeas y muchos mas por el microscopio. 





Células del interior de la mejilla.